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Algo no funciona en la educación

Cuando fabrica terroristas adolescentes

Editorial, lunes 29 mayo 2017

Después de un fin de semana cargado de noticias y de información sobre la vida del joven terrorista de Manchester quien mató a 21 personas  e hirió a más de 60 en el estadio Manchester Arena en el concierto de Ariana Grande,  pasado la frustración y el terrible dolor de las primeras horas, es obligado hacer una reflexión como padres, como educadores, como europeos, como ciudadanos de un mundo que censura imágenes en las que se intuye el pezón del pecho de una mujer pero deja correr libremente manuales de construcción de explosivos.

Después de haber leído miles de insultos hacia una religión monoteísta, tan cruel y sin sentido como las otras, monoteístas me refiero, textos solicitando decapitar a quien decapita, ojo por ojo, pero quién reflexiona sobre dónde están nuestros puntos débiles como sociedad.

Una sociedad que educa jóvenes que son capaces de decidir inmolarse matando a otros antes que vivir implica dos cosas:  una falta total de curiosidad en el asesino, simplemente por decidir morir sin saber qué puede pasar mañana y dos, inexistencia del respeto más básico y universal: el de quererse a uno mismo, principio de la supervivencia.

¿Qué tipo de ciudadanos ha creado el sistema educativo?

Indistintamente de la religión que se procese en el hogar del estudiante, si el sistema educativo consigue hacer que los niños desarrollen su curiosidad por aprender, siempre, por conocer lo distinto, por llegar a tolerar lo ajeno. Si el sistema educativo consiguiera hacer sentir a cada estudiante que es necesario él, de forma individual, para que la sociedad avance, solo ser él, simplemente ser. Sentiría que es parte de algo que no querría destruir.

Qué tendrá que ver un dios todopoderoso y cruel, con imágenes o sin ellas, en la educación de ciudadanos felices, felices por existir aquí y ahora, ya hablaremos de paraíso, quién quiere un paraíso en el más allá cuando crees que ya vives en uno y que sobre todo tú eres fundamental para que siga siendo eso, tu paraíso. Ningún profesor debería dejar pasar un curso sin contactar con los niños más introvertidos, porque precisamente son estos alumnos los que  más tienen  que aportar al grupo.

Muchos dirán que aunque fuera una educación positiva y tolerante el niño perverso avanzaría igual en su camino hacia una sociopatía, pero cuántos asesinos puede haber como  resultado de una  distorsión de personalidad que se da entre los individuos, ¿Cuántos? Seguro que un porcentaje, respecto a la totalidad de la población, realmente bajo. No obstante, algo estamos haciendo mal cuando se están creando ejércitos de destrucción de personas con niños salidos de nuestras escuelas y colegios.

El mundo y los consumidores de contenido han querido saber quién fue Salman Abedi y se horrorizan por lo que ha hecho pero nadie quiere sentir que fue un alumno, un hijo, un vecino, quizás,  de la casa de al lado de la nuestra.

Tal vez ha llegado la hora que no hablen ni negocien políticos ni religiosos, ahora nos toca hablar a los padres y a los profesores, hablar, romper tabús y no dejar que ningún niño crezca en el silencio bajo el estigma, “es así, es introvertido”.

 

 

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