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Elisabeth Ayala,

la primera mujer extranjera que viajó con libertad por China

Elisabeth Ayala, Eli para los amigos, se presta a realizar esta entrevista en su casa, Castelldefels, con alegría y emoción ante nuestro proyecto INEDIT. Derrocha energía y fortaleza interior. Tiene una voz grave y una risa constante que llega a todos los rincones de la casa como la luz del Mediterráneo que inunda su comedor. Puede aparentar ser una mujer frágil por su esbeltez, pero nada más lejos de la realidad: ha sido la primera mujer extranjera que pudo viajar con libertad por toda China. Con veinte años se fue para un mes de vacaciones y regresó veinticinco años más tarde. Actualmente, asesora a empresas para negociar con China desde el ámbito cultural y contractual.

Shangai

¿Cómo decidió trasladarse a CHINA?
En París tuve una madrina china, era una señora de la aristocracia de aquel país, aprendí cantonés hablando con ella y sus hijos así como historias fantásticas de la forma, de vida de la China tradicional. Esa señora llegó a ser como parte de mi familia y en 1980 solicité un permiso para viajar a NANCHANG y visitar a mi familia adoptiva. En aquellos años, un extranjero necesitaba ser invitado por una institución china para poder entrar en el país, solo se daban visados para entrar y salir a chinos por motivos familiares y únicamente para estar en una ciudad. Nadie podía viajar libremente por el país. Unos días después recibí una llamada del embajador chino porque quería hablar conmigo en persona porque no entendía mis motivos para viajar a China. El destino actuó en mi favor porque el embajador había sido tutor de mi madrina en su juventud y conocía perfectamente toda la familia a la que iba a visitar: me pagaron el billete de avión y me concedieron un visado para moverme con total libertad por toda China.

¿Cómo fue ser extranjero en China?
La China de los ochenta era pobre. Todo pertenecía al gobierno. No había siempre luz, no había calefacción ni colores: solo se vestían quimonos azules o verdes. La comida estaba racionalizada. Pero fui recibida como un miembro más de la familia por parte de la prima de mi madrina, pues dormía en la misma cama que ella y su hija. Viniendo de París fue bastante duro porque además, tenía que tener cuidado para no provocardenuncias al régimen sobre mi familia.

China rural

¿A qué se dedicó en aquel país?
Principalmente he actuado de periodista y corresponsal para diarios, revistas y cadenas de televisión francesas y para la BBC. También fui la presentadora de un programa de televisión de la cadena cantonesa en Cantón. Fui profesora de francés sin libros de texto, solo con manuales técnicos, en la Universidad de Sun Yatsen en 1989 cuando se produjeron las revueltas de estudiantes de la plaza Tiananmen; dos de mis alumnos perdieron la vida. Ese año me cancelaron el visado y estuve trabajando de forma ilegal para la embajada de EE.UU. En 1990 fui expulsada por la policía y me dieron tres días para abandonar el país, eso significaba arresto o algo peor y decidí trasladarme a Hong Kong y después a Londres, donde viví cinco años; después regresé y me quedé hasta el 2007.

¿Qué fue lo que más echaba de menos de casa?
El espacio, los libros, el aceite de oliva, intimidad, no tener que pelear entre mareas humanas solo para coger el autobús.

¿Qué diría a las personas que en estos momentos están planteándose dejar nuestro país en busca de oportunidades y miran hacia China?
Los chinos son abiertos y tienen a los extranjeros en un grado muy alto. Se sienten agradecidos porque estás en su país. El viajar nos hace tolerantes. China ha cambiado en estos casi treinta años. Ha evolucionado dos siglos en ese tiempo, ha llegado la luz, los coches, los extranjeros y se ha convertido en el país capitalista por excelencia. Se tiene que pagar por todo. El comunismo es solo una etiqueta, el gobierno aplica una política confucianista basada en las jerarquías. La mentalidad europea no es válida en China. Nosotros somos individualistas y valoramos nuestros derechos, ellos priorizan los beneficios que generan las relaciones y también las obligaciones pactadas en ellas.

¿Cómo fue el regreso a casa? Regresó a Barcelona, a Castelldefels, donde veraneaba de pequeña.
El regreso fue extraño, el primer año no me adapté, fue duro. Decidí volver a Shangai para demostrarme mentalmente que iba de vacaciones, que ya no era mi casa. Cuando regresé de esas vacaciones por fin reencontré mi casa.

Gracias, Eli, por atendernos y compartir tu vida con nosotros y nuestros lectores. De la entrevista tenemos material no solo para un artículo web, sino para un libro entero. Ha sido un honor y te deseamos mucha suerte en tus futuros viajes porque seguro que los habrá.

DATOS PERSONALES
Año de nacimiento: 1961
Lugar: París (hija de padres inmigrantes de Barcelona)
Estudios: Máster en lengua y civilización China, Universidad de París
Profesión: Sinóloga, especialista en cultura china. Profesora Euro Asian Program de la Universitat de Bellaterra, Barcelona.
Viajó a China en 1981
Regresó en 2007

Horóscopo: Sagitario.

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