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La sonrisa de Mateus

El ángel de las vías

Editorial: 

El pasado 20 de junio un desafortunado accidente se llevó los sueños de llegar a ser futbolista profesional de Mateus, un joven de 15 años de Castelldefels. Fue a cruzar las vías del tren por un paso, indebidamente abierto, después de pasar una tarde en  un skate park a las afueras de la ciudad y el tren le sorprendió.

Cuando decidimos ser madres nos inunda la vida, solo pensamos en cómo proteger a nuestros hijos. Todo lo demás se vuelve secundario. Es algo natural, casi todas las especies preparan entornos seguros para que nazcan y crezcan sus cachorros. Pero olvidamos que la vida de nuestros hijos no nos pertenece, la mayoría de madres no tienen que enfrentarse a esta realidad, yo aprendí esta verdad universal el día que mi hijo mayor con 5 meses se me escapó entre las manos y se precipitó al suelo. Tenía una mastitis y me afectaba a la musculatura del pecho y el brazo, él hizo un salto que mi brazo no pudo aguantar y se cayó entre mis manos al suelo. No lloró, no se desmayó pero una parte de mí se quedó en ese momento ante la idea de que mi hijo podría estar muerto.  Todavía recuerdo el roce de su piel entre mis brazos y el ruido de su cuerpo al impactar en el suelo. “Solo se fracturó el cráneo”, así me lo explicaron los médicos. Todo dejó de tener importancia: el trabajo, el dinero, el amor. Todo. Nada es más aterrador que poder perder a tu hijo. Pero ser madre no es poseer a un hijo, es entregarlo a la vida y acompañarlo  en todo y en ocasiones también en su final.

Vivir la muerte de un adolescente, tan lleno de vida y de luz como era Mateus, resulta todavía más doloroso, su fuerza unió a niños de colegios y ámbitos sociales muy distintos. Estos días de duelo y manifestaciones por la negligencia de ADIF y por la falta de formas del Ayuntamiento de Castelldefels, gobernado por una mujer y madre, nos hacen sentir la importancia y la responsabilidad de las administraciones públicas para crear espacios seguros para nuestros hijos. Ya sabemos que los adolescentes saltarán vallas, cruzarán sin mirar y provocarán a la vida olvidando que detrás, muy cerca, anda la muerte. No hace falta provocarla.

Como gestores de temas públicos el pensar en el bien y en la protección de todos los miembros de la comunidad es obligatorio. Pero en la sociedad todos somos responsables de nuestro entorno. Muchos ciudadanos de Castelldefels han justificado la muerte de Mateus como un ataque al ayuntamiento, diciendo que hace años que los niños  y mayores del pueblo cruzaban por ese maldito paso. Pues a todos los adultos que han cruzado por ahí cientos de veces y han visto como lo hacían adolescentes y críos sin sentir la amenaza, a todos ellos también les digo: CULPABLES.

Culpables de que haya ocurrido esa desgracia, porque como madre me importan los hijos de otras madres tanto como los míos propios. Y si yo hubiera visto eso, sin duda, no me hubiera callado. El silencio social mata y causa daños irreversibles en nuestra sociedad. Debemos de pensar como especie y cuidar los unos de los otros.

La historia del hombre nos demuestra que nuestra especie se ha alienado de sí misma en muchas ocasiones, hombres convertidos en monstruos aniquilando a otros, pero cuando una mujer, una madre es capaz de ver la muerte del hijo de otra madre y no inmutarse, es el peor de los delitos, la peor de las corrupciones, la alienación más inefable.

Desde el 20 de junio que se fue Mateus, he hecho muchos kilómetros en tren, a veces el vaivén de los vagones hacia mi destino consigue ponerme triste, pero desde ese día me siento acompañada, un nuevo ángel protege las vías, es Mateus. Si permanecéis atentos escucharéis su sonrisa.

 

Firma la petición en Change.org:

#LASONRISADEMATEUS#

Para mejorar acceso a la pista de skate para evitar accidentes en el tren.

 

La noticia en otros medios:

La Vanguardia

El País

Telecinco: Las estaciones de la muerte

 

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