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Prácticas laborales

No siempre son una buena experiencia

Todos los estudios universitarios y ciclos profesionales de grado superior contemplan prácticas en empresas relacionadas con las materias de estudio. Un primer contacto con el mundo laboral en el cual esperan trabajar en un futuro, y en el que se han formado durante años. Es una vivencia en el mundo real, una vía que les debería hacer crecer personal y profesionalmente.  Pero la realidad no siempre es así.

Desde Inèdit hemos querido contactar con estudiantes que cursen distintas carreras y que hayan tenido una experiencia de prácticas que nos contextualice la realidad que envuelve a este tema. Así, detectaremos las flaquezas del sistema de prácticas, así como también los beneficios reales de la experiencia.

El funcionamiento de la formación en prácticas, también llamado “practicum” se mueve de forma interna desde la universidad, quién ofrece a los alumnos un listado de destinos y el estudiante realiza una lista de preferencias.  Sandra Lerín tiene 21 años y estudia Educación Primaria, y nos explica como se lleva a cabo la selección: “La universidad abre un aplicativo donde exponen todos los centros escolares donde se pueden hacer las prácticas. Cada alumno hace una lista de unas 15 escuelas por orden de preferencia. Todo depende de las notas de tu expediente académico y la demanda de esa escuela en concreto se te asigna la primera opción o las siguientes.”  Este hecho puede no resultar equitativo si tenemos en cuenta la dificultad de algunas carreras, o de algunos alumnos para obtener notas altas. Es un sistema parecido a la asignación de plazas universitarias.

La experiencia se valora de forma general positivamente. Es en el caso de las carreras relacionadas con la educación cuando la evaluación es más positiva; en cambio, en las prácticas realizadas en el mundo empresarial, la experiencia no lo es tanto. Marina Payeras, estudiante de Publicidad y Relaciones Públicas, es un claro caso: “Creo que las prácticas me han abierto camino en el mundo laboral ya que pude realizarlas en una agencia reconocida mundialmente. Aún y así, no creo que haya aprendido muchas cosas en esta gran agencia. En mi caso, podría haber prescindido de ellas totalmente”.

Por lo contrario, la remuneración es a la inversa, ya que las carreras orientadas al mundo empresarial suelen tener una remuneración, aunque realmente baja. En cambio, en las carreras orientadas a la educación social/infantil, la remuneración es inexistente. Marta Meya, estudiante de Publicidad y Relaciones Públicas, afirma lo siguiente:  He cobrado 240€ al mes. La verdad creo que es un sueldo demasiado bajo, ya que hay mucha gente que necesita dinero y tiene la obligación de hacer prácticas y esto le imposibilita trabajar y ganar dinero por falta de tiempo. Es cierto que se trata de una asignatura del ámbito académico pero estás haciendo un trabajo y tu posición es capital humano” o Paula Talavera, estudiante de Educación Infantil, que afirma lo siguiente: “Mi trabajo realizado ha sido casi el mismo que el de una maestra y no he visto 1 euro”.

La gran mayoría de los estudiantes que cursan prácticas no obtienen remuneración, ya que es la universidad la que paga para poder tener destinos donde los alumnos puedan tener una primera experiencia laboral. Lo cierto, es que quienes han tenido una experiencia grata, han trabajado como alguien del equipo sin distinción alguna. Y eso sin duda, merece una normativa que regule una remuneración.

En cuanto a la experiencia y complementación de la formación académica, las opiniones dispares. Sin duda hay alumnos que afirman complementar sus enseñanzas académicas con el practicum, pero también hay otros, como Gonzalo Aguilera, estudiante de Filología Hispánica, que afirma lo siguiente: “Lo cierto es que es en este aspecto donde la experiencia fue realmente incómoda. No realicé actividades relacionadas con mis estudios, me pusieron de simple secretario y realizando “faena sucia”.”  O María Bonsoms, estudiante de Educación Primaria, quién afirma lo siguiente: He hecho muchas actividades en la escuela, y me he sentido muy integrada en el equipo docente, contaban conmigo para casi todo, excepto para las reuniones de padres que son confidenciales. Aunque una de las maestras, en algunas ocasiones se pensaba que era una persona de hacer favores, es decir, me hacia ir a buscarle el desayuno y el agua.”

En cambio, Afra Salvatella, estudiante de Publicidad y Teatro en la escuela Eòlia afirma que “No tiene nada que ver la teoría con la práctica. Sentirse parte del equipo es esencial para aprender. Sin duda es una parte necesaria para poner en práctica todo lo aprendido anteriormente.”

Sin duda, la experiencia en prácticas laborales, realizada de forma correcta permite al alumno seguir formándose y creciendo profesionalmente. Pero de ello dependen muchos y diversos factores motivacionales y prácticos que se encuentran fuera del alcance de los alumnos, y que habría que regular. 

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