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Roles de género en los cuentos infantiles

Los cuentos no solo son entretenimiento

“No se nace mujer, llega una a serlo”. La famosa frase de Simone de Beuavoir refleja la diferencia entre el sexo biológico y el género socialmente construido, incorporado al imaginario colectivo a través de estereotipos sobre lo que significa ser mujer o varón y los comportamientos que corresponden a unas y otros.

El género es un producto cultural aprendido en el proceso de socialización, su aprendizaje se produce fundamentalmente en la infancia.  Los cuentos, que están muy presentes en esa etapa de la vida, son los que definen el relato sobre la sociedad y el mundo- y dentro de ella, definen la imagen de lo que es ser mujer y lo que es ser varón.

El cuento es una herramienta de gran utilidad y de transmisión de valores, conocimientos, actitudes y comportamientos que el niño o niña generalmente imita, pero a lo largo de la historia y hasta la actualidad se le ha dado un mal uso.

Uno de los caminos a través del cual se perpetúa la discriminación por sexo es este mismo, el cuento infantil (que transmite valores de la cultura patriarcal), en donde la doncella sumisa espera al héroe y a su príncipe, la madrastra siempre es mala y los niños son aventureros, malvados y violentos. Estos personajes femeninos y masculinos están estereotipados porque reproducen una realidad social de desigualdad en la que los papeles de cada uno están perfectamente definidos.

A pesar de que el método para contar las historias ha ido evolucionando (oral, escrito, cine…),  el mensaje para el público infantil ha variado muy poco; en las historias se siguen diseñando unos personajes estereotipados y erróneos, en donde la princesa necesita una figura masculina.

Las princesas de cuentos de los años 30 y 60 (Blancanieves, Cenicienta y la Bella Durmiente), seguían el patrón de mujeres incompletas que necesitan la figura del príncipe azul. Siempre son presentadas como jóvenes infelices, desdichadas  y desorientadas, y además, se las encuadra en el ámbito doméstico/privado y desempeñando tareas del hogar: vemos a Aurora pidiendo un príncipe para ser feliz, a Cenicienta en el hogar realizando tareas domésticas, y a Blancanieves ejerciendo el rol de madre con los enanitos. Durante este periodo no obstante, encontramos una excepción, Alicia en el país de las maravillas.

En los años 80 se intentó mejorar la imagen que se mostraba de las niñas en los cuentos, pero fue un fracaso, porque al principio de la historia la protagonista aparecía como una joven inteligente y empoderada, pero luego al final caía rendida a los pies de un hombre. La Bella, por ejemplo, aparece como una mujer culta que quiere salir de su pueblo para conocer el mundo que le muestran sus libros, pero finalmente acaba conviviendo en el castillo y casada con la Bestia, o Jasmine, que se presenta como una princesa que se siente atrapada en una cárcel de oro y que ante todo quiere libertad, hasta que conoce a Aladdín, se casan y acaban viviendo en el palacio que antes le agobiaba.

Estas historias que a menudo se explican en la infancia, cuentan, por desgracia, con elementos sexistas, machistas u homófobos que no deberían tener cabida hoy en día. Son historias que predisponen a las niñas a adoptar roles sumisos y se reserva a los niños las posiciones de poder, de mando.

Para que nuestros hijos crezcan en los valores de la igualdad y el respeto ante todas las personas que les rodean, existen numerosas y originales historias que transmiten nuevas visiones del hombre y de la mujer; ‘Alicia en el país de las maravillas’ es un buen ejemplo: en él Lewis Carroll (el autor de este cuento) otorga el protagonismo a Alicia, una mujer independiente y aventurera, pero también existen cuentos más actuales: ‘El papá que tenía 10 hijos’, un cuento en el que se  sitúa en el centro de la crianza a un hombre y se reivindica una nueva masculinidad que también se preocupa por el hogar y la familia, o ‘La princesa vestida con una bolsa de papel’, una historia en la que se invierten los roles para romper con los estereotipos: la princesa es la que rescata a un príncipe del temido dragón.

Si el género es una construcción social, como hemos dicho anteriormente, entonces puede ser modificado socialmente y reorientado, y para conseguirlo necesitamos cuentos donde se enseña a las niñas que ellas también son fuertes, inteligentes y, sobre todo, independientes, capaces de obrar por sí mismas. Para esto recomendamos el libro titulado ‘Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes’,  un volumen que narra, con un estilo claro y sencillo las biografías de 100 mujeres, acompañadas por retratos. Las vidas están explicadas como un cuento (empezando por el clásico “Érase una vez”), pero las heroínas son reales.

En el volumen se narran las vidas de celebridades como (Marie Curie, Frida Khalo, Serena Williams, Nina Simone, Michelle Obama, Coco Chanel… pero también la historia de mujeres no tan famosas como Hipatia, la astrónoma helenística; Yusra Mardini, la nadadora olímpica siria que empujó a nado la barcaza con la cual alcanzó Europa en 2015; Manal Al-Sharif, la joven saudí que se atrevió a conducir un coche; o Coy Mathis, la niña que quiso cambiar su cuerpo de niño. En el libro tampoco se evitan historias duras como la de Malala Yousafzai, la joven paquistaní que fue tiroteada por los Talibanes por defender el derecho a la educación de las niñas y premio nobel de la paz.

Todas ellas son mujeres que soñaron en grande, aspiraron a más y lucharon con fuerza, mujeres del pasado y el presente que sin duda son un ejemplo a seguir para las mujeres del futuro.

Más información:

Exposición en el Caixaforum, El arte de contar historias de Disney, https://caixaforum.es/barcelona/fichaexposicion?entryId=193288

 

 

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