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¿Vivir o convivir?

Formas de actuar antes los cambios sociales

EDITORIAL: 

En un mundo globalizado en el que cada vez los movimientos migratorios son más frecuentes, las sociedades se enfrentan a un reto: el de saber vivir y coexistir en esa nueva realidad. Sin convivencia no hay avance social ni económico que favorezca a todos por igual.

La llegada masiva de migrantes a los países europeos ha supuesto, y supone, un desafío para el sistema social y cultural imperante. Algunos países han optado por adoptar políticas reguladoras, y otros abrir un eterno debate. Pero independientemente de las actuaciones de los gobiernos, la sociedad es la que debe responder y adoptar la actitud idónea.

La afluencia de migrantes supone para la sociedad la presencia de muchas culturas.  Culturas que traen consigo nuevas maneras de pensar, de vivir, de comer y de hacer. Ante tantos nuevos elementos culturales la sociedad puede reaccionar de distintos modos:

Aislamiento

El aislamiento es cuando una sociedad aísla a los migrantes obligándolos a vivir, por ejemplo, en guetos. Esta actitud es la que adoptan las sociedades xenófobas que sienten un profundo rechazo hacia todo lo diferente.

Asimilación

Las sociedades asimilativas obligan al migrante a pasar por un proceso de adecuación a esa sociedad. En ese proceso el migrante adquiere la cultura, las costumbres y los modos de vida de esa comunidad que lo acoge, y se ve obligado a dejar a un lado su propia cultura y por ende, su propia identidad.

En estos países la sociedad no reconoce al migrante como uno de los suyos hasta que desaparece su condición de extraño, una actitud que también promulga la misma idea de cultura única.

Integración o multiculturalismo

El multiculturalismo defiende la no discriminación por razones de etnia o cultura, y aboga por el ensalzamiento y reconocimiento de la diferencia cultural. El multiculturalismo reconoce el derecho de los migrantes a mantener su cultura e incorpora esos nuevos elementos culturales al bagaje cultural común de la sociedad.  

La convivencia

Esta integración de la que hablamos solo se puede lograr con la convivencia, y esta solo se logra con la interacción; de hecho, conocerse bien es el primer paso para poder relacionarse bien con las personas sean de la cultura que sean, porque el ser humano es un ser social, nace destinado a compartir la vida con otros seres humanos, por eso, la socialización es uno de los ejes a través del cual se construye la persona. Luís Rojas Marcos afirma en su libro ‘Convivir, el laberinto de las relaciones de pareja, familiares, laborales’, edición Aguilar 2008,  que la calidad de nuestras vidas es, básicamente, la calidad de nuestras relaciones.

                               "la calidad de nuestras vidas es, básicamente, la calidad de nuestras relaciones."

 

Aprender a convivir es necesario en una sociedad tan plural, pero para ello se necesita tener curiosidad, introspección, conocimiento de uno mismo, y conocimiento de la realidad social. La escuela, por supuesto, es el lugar idóneo para que los alumnos aprendan las actitudes y conductas básicas de la convivencia, porque tiene la responsabilidad de preparar a los niños y jóvenes para entender el conflicto y la problemática social del mundo al que deberán incorporarse en el futuro como ciudadanos adultos.

 

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